Cómo amarte a ti mismo cuando no te han amado

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amate a ti mismo

En mi consulta veo a menudo a personas que llegan agotadas de exigirse, de compararse y de esperar una validación que nunca acaba de llegar desde fuera. Este artículo nace de esa experiencia diaria en psicoterapia: quiero acompañarte a entender por qué cuesta tanto quererte cuando no te han amado como necesitabas, y darte 9 ejercicios prácticos para empezar, hoy mismo, a aprender a valorarte.

¿Qué significa realmente amarte a ti mismo?

Amarte a ti mismo no es un eslogan de autoayuda ni un acto de vanidad: es la capacidad de reconocerte, respetarte y tratarte con la misma comprensión que le darías a alguien que quieres de verdad. Tampoco se trata de egoísmo, aunque a veces se viva así por miedo a «pensar demasiado en uno mismo».

Aprender a valorarte no resta espacio a los demás: al contrario, cuando dejas de exigirte perfección y de buscar fuera la aprobación que no te das dentro, tienes más capacidad real para cuidar de quienes te rodean, sin depender de ellos para sentirte bien.

Cuando no te han amado: la raíz de la dificultad para quererte

En ocasiones, la persona no encuentra ese apoyo sanador en su entorno cercano, no halla la forma de respetarse, de cambiar sus creencias negativas y de potenciar o desarrollar las positivas, de ver o tener consciencia de lo bueno que hay en sí misma. En dicha situación, mi acompañamiento como terapeuta, y el aprendizaje a través de la relación terapéutica, con esta figura de referencia para la persona, puede ser el inicio de un camino de cambio para quien siente dicha necesidad y está en el proceso de búsqueda de cómo hacerlo.

No había conocido un documento gráfico que manifestara tan bien lo difícil que es amarse a uno mismo cuando uno no se ha sentido amado. Uno puede haber recibido amor sin sentirse respetado o aceptado tal y como es, sin recibirlo en los términos en los que lo necesitó al inicio de su infancia y adolescencia, sin sentir ese sostén tan básico y necesario que proporciona un apego seguro, y todos los beneficios que este da a la persona conforme se desarrolla y, más adelante, como recurso en la vida adulta.

Te dejo con el vídeo, y te deseo a ti, que en este momento lo vas a visionar, que encuentres tu propio mensaje de riqueza personal.


Cómo influye la falta de amor propio en tus relaciones

Cuando no aprendemos a valorarnos desde dentro, es habitual buscar esa validación fuera: en la pareja, en la familia o en el trabajo. El problema es que esa búsqueda constante suele generar dependencia emocional, celos, dificultad para poner límites o miedo a expresar lo que realmente sentimos por temor al rechazo. No es casualidad que muchas de las personas que llegan a mi consulta por conflictos de pareja arrastren, en el fondo, una relación pendiente con ellas mismas.

Si reconoces este patrón en tu vínculo actual, piensa que es un proceso muy trabajable. También acompaño procesos de terapia de pareja en Girona (Calonge), precisamente porque muchas dinámicas de pareja mejoran de forma notable cuando cada miembro empieza, en paralelo, a cuidar su propia autoestima.

El entorno que te rodea también influye

Amarte a ti mismo no ocurre en el vacío. El entorno que elegimos —o el que no hemos elegido pero mantenemos por costumbre— puede reforzar o erosionar ese vínculo contigo mismo. Compararte constantemente con otras personas, mantener relaciones donde predomina la crítica o el desprecio, o rodearte de gente que minimiza tus logros, dificulta cualquier avance, por muchos ejercicios que practiques.

Observar con honestidad quién está a tu lado y cómo te hace sentir esa presencia es, en sí mismo, un ejercicio de autoestima tan válido como cualquiera de los que encontrarás más abajo.

9 ejercicios prácticos para aprender a valorarte y mejorar tu autoestima

Las siguientes actividades de autoestima son para ser jugadas, no para ser sufridas. Conviene realizarlas como una exploración, un camino que recorrer con expectativas optimistas, y con esta intención propongo estas prácticas, desde el juego.

Estos ejercicios se pueden realizar en soledad y en la intimidad de estar contigo mismo, o también puedes compartirlos con alguien de confianza. No es posible hacerlos mal. Tampoco existe un orden específico, así que puedes realizarlos de manera independiente. Lo principal es que los tomes como un juego que construye, y que te diviertas y explores en el proceso.

Ejercicio 1: Apreciación

Esta actividad consiste en encontrar cualquier cosa que tenga valor. Me propongo encontrar al menos 21 cosas y las escribo. La intención es que logres cambiar tu manera de ver la vida, apreciar cada vez más y despreciar cada vez menos.

A. -Sentarme en mi habitación o en cualquier lugar de mi casa y observar lo que me rodea.Ejemplo: «Me gusta esta cama, disfruto este silencio, me gusta cómo huele la habitación, la temperatura es buena, ese libro es genial, este es mi pantalón preferido, etc…

B.- Apreciar a una persona en su presencia o en su ausencia.
Ejemplo: «Me gusta tu sonrisa, aprecio cómo te vistes, valoro mucho lo que me dijiste aquella vez, eres honesta, simpática, aprecio que buscas siempre lo justo, tu mirada es transparente, vistes muy alegre, etc.»

C.- Escribir una lista de las cosas que aprecio de mí mismo.
Ejemplo: «Soy responsable, me gusta mi pelo, soy capaz de amar, soy bueno en las matemáticas, sé ahorrar, soy buen compañero de piso, me gustan los animales, la naturaleza, acepto mis debilidades, disfruto la compañía de mis amigos, etc.»

Puedo inventar muchos otros ejercicios de apreciación si me lo propongo.

Ejercicio 2: La esencia

Es ideal si puedo hacer esta actividad con otra persona cercana de confianza. Pero también puedo hacerla sola o solo, eso sí, frente al espejo, diciéndoselo a quien tengo frente a mí, es decir, a mí mismo.

«Respiro profundamente y me inspiro. Por encima de todas las pequeñeces, defectos y limitaciones que en otros momentos pueda observar en ti, en este momento lo único que quiero es ver tu mejor parte. Te veo a los ojos y traspaso detrás. Observo tu energía pura, vibrando, viviendo, fluyendo. Percibo la grandeza de tu ser, puedo ver tu fuerza interior, tu sabiduría y tu libertad, aunque no la manifiestes con frecuencia. Puedo sentir la grandeza de tu ser. Respeto profundamente eso que observo, tu eternidad, tu alma, tu parte más sabia e inspirada. Puedo ver claramente tu potencial y me asombras. Te quiero, te aprecio tanto…»

Ejercicio 3: Momentos de mi vida

Lista de nueve momentos en mi vida en que he tomado una decisión, asumiendo el control de mi vida.

Ejemplo: «Aquella vez que le dije a mi padre tal cosa… cuando elegí cambiar de carrera… cuando me alejé de mis amigos porque queríamos cosas diferentes… el momento en que corté con aquella pareja… cuando decidí que ya era hora de cambiar de trabajo…»

¿Puedo recordar la emoción que sentí en cada uno de esos momentos? ¿Puedo permitirme sentir esa emoción ahora? Si me siento bien, he identificado algo bueno. Si me siento mal, lo suelto y busco otro ejemplo que me haga sentir bien. Lo importante es traer al presente esas emociones tan positivas.

Ejercicio 4: El afiche de la vida de mis sueños

Este ejercicio consiste en reunirme conmigo mismo, a puerta cerrada, y revisar en profundidad la dirección que lleva mi vida. Me planteo las cosas que quiero lograr, es decir, mis metas, e inicio el proceso escribiéndolas. Creo una lista sin preocuparme todavía del orden final. Simplemente me dejo soñar.

Es muy importante, para este afiche, que me enfoque en lo que quiero, sin darle importancia todavía a cómo lo voy a alcanzar. En este momento no importan los obstáculos ni las limitaciones que puedan aparecer.

Incluyo todo lo que sea importante. Reviso la siguiente lista para que nada quede fuera:

  • La apariencia de mi cuerpo físico
  • Mi condición física: resistencia, flexibilidad, etc.
  • Mi estado de balance y salud
  • Mis relaciones: pareja, padres, hijos, familia, amigos
  • Mis relaciones laborales
  • Mi trabajo o estudio
  • El dinero
  • Mi éxito
  • Mi autoestima
  • Mis emociones
  • Mi capacidad mental
  • Mi crecimiento personal
  • Mi crecimiento espiritual

Confirmo y reconfirmo que cada punto que incluyo me genera una energía constructiva y positiva.

Construyo el afiche. Reúno unas cuantas revistas y busco fotografías, dibujos, símbolos o frases que representen cada cosa que quiero. Puedo hacer mis propios dibujos, tomar fotografías de cosas o situaciones parecidas a las que deseo, sacar fotocopias de libros o imprimir imágenes de internet. Cada cosa que me parezca útil, la incluyo. Al final, selecciono de todos los recortes lo que mejor represente cada una de mis metas.

Me organizo. Una vez seleccionadas las mejores imágenes, las organizo de una manera agradable, ensayando diferentes opciones sobre una hoja en blanco. Una manera muy efectiva de componer el afiche es el método concéntrico: en el centro ubico la imagen de la persona que quiero ser, de cómo quiero sentirme la mayor parte del tiempo. Alrededor de esa imagen central van todas las demás, relacionadas entre ellas si es posible.

Pego cada imagen con celo que permita despegarse en cualquier momento, porque quizás mañana quiera cambiar algo. Esta flexibilidad es liberadora: no hay nada escrito en piedra, no trazo un destino inflexible, sino que manejo una radiografía de mis sueños en este momento.

Lo coloco en un lugar visible. Para inspirarme cada día con mi creación, lo coloco en algún lugar donde lo vea a diario, por ejemplo encima de la cama o en el armario, de modo que me recuerde constantemente en qué poner mi atención. Es insospechado todo lo que genera este ejercicio de autoestima.

Ejercicio 5: Sorprender a tres personas

Mañana voy a decirle algo maravilloso a tres personas que no esperan nada de mí.

Ejemplo: «Sorprenderé a la persona que limpia la oficina diciéndole que hace un trabajo excelente y que sin su trabajo ese lugar no sería igual. A mi hija la abrazaré y le diré que la quiero, que deseo lo mejor para ella y que me disculpe por las veces que la he hecho sentirse mal, etc.»

Lo extraordinario de esta actividad es que, en minutos, logro elevar el nivel de vibración de quienes reciben mi aprecio, aunque lo más importante es el efecto que esto tiene en mí.

Ejercicio 6: Permitirme más de lo que me gusta

Describo nueve cosas que me gusta mucho hacer, y me explico las razones por las que me voy a permitir hacerlas más.

Ejemplo: «Me gusta muchísimo montar a caballo. Me lo voy a permitir más porque me hace sentir libre, disfruto el aire, el sol y la naturaleza, es un buen ejercicio, me relajo y olvido el mundanal ruido. Lo voy a hacer más porque me gusta, me da la gana y me lo merezco. Me gusta hacer yoga. Voy a inscribirme en un curso y trabajar con mi cuerpo. Me fortalece, me flexibiliza, me da un espacio de meditación, un encuentro conmigo mismo…»

Ejercicio 7: Sueños realizados

Describo nueve momentos en que he realizado un sueño, pequeño o grande, y la emoción que sentí al verlo cumplido.

Ejemplo: «Cuando a mis 10 años ahorré durante seis meses para comprarme aquellas deportivas que estaban tan de moda. Recuerdo que se las mostraba a todos mis amigos en la escuela con orgullo. Me sentía completo, feliz, realizado. También recuerdo cuando me propuse hacer deporte para desarrollar mis músculos y sentirme en forma. Me sentía muy fuerte, saludable y atractivo…»

¿Puedo permitirme sentir esa emoción ahora, en este instante? ¿Puedo sentir esa energía y soñar algún sueño ahora, por lo pronto algo pequeño y fácilmente alcanzable?

Ejercicio 8: Dejar ir, soltar, aflojar, liberar

Describo nueve momentos de mi vida en que dejé ir algo y me sentí liberado. La intención es que la sensación de libertad, de liviandad, de soltura, la pueda recrear en este instante.

Ejemplo: «El momento en que dejé aquel trabajo bien remunerado para recuperar mi paz, mi libertad y la flexibilidad de horarios. Sentí que solté un enorme peso que se me hacía cuesta arriba. Asumí el control de mi vida…»

Este ejercicio te permite recrear en el presente la sensación de libertad, de fortaleza interior y de desapego, tan importante para elevar tu autoestima. ¿Puedo imaginar que soy capaz de liberarme de otras cosas que me atan o limitan en estos momentos de mi vida? ¿Puedo permitirme imaginar cómo me voy a sentir cuando suelte tal cosa?

Ejercicio 9: Hablando con mi niño interior

Voy a imaginar que puedo sentarme con mucha tranquilidad a hablar con el niño o la niña que fui a los 2, 4 o 6 años. Le voy a dar mucho cariño, a escuchar sus hazañas y sus penas. Con paciencia y amor le presto toda mi atención.

Le abrazo cuando me cuenta sus congojas o frustraciones, y le felicito por sus logros. Le estimulo a que me cuente lo que más le gusta. Reímos juntos, me abro a escuchar sus confidencias y le prometo aprobación incondicional.

Le doy mucho amor, hago que sienta esperanza, que confíe en que la vida puede ser maravillosa. Le doy seguridad, le digo que es amado o amada y que estaré siempre a su lado. Es fundamental que mi aportación sea alegre, esperanzadora, amorosa, con el único fin de que recupere la confianza, se fortalezca y se libere.

Si logro que mi niño interior sane algunas heridas y mejore sus actitudes en algunos aspectos, estaré trabajando por mi propio bienestar.

Trabajar tus creencias de fondo para valorarte

Los nueve ejercicios anteriores trabajan la autoestima desde la vivencia y la emoción, pero muchas veces las creencias que nos impiden querernos están tan automatizadas que hace falta un trabajo más específico para identificarlas y transformarlas.

Por eso, en algunos procesos terapeutico utilizo herramientas como la Programación Neurolingüística: me permiten ayudarte a detectar el lenguaje interno con el que te hablas, revisar creencias limitantes heredadas de la infancia y sustituirlas por otras que sí sostengan el amor propio en el día a día.

Aprender a valorarte es un proceso, no una meta

Amarte a ti mismo no se consigue de un día para otro, y tampoco es un estado que se alcanza y ya se mantiene para siempre. Es una práctica que se cultiva, se pierde un poco y se recupera, especialmente en las etapas en las que la vida se pone difícil. Los ejercicios de este artículo son un punto de partida honesto.

Si en algún momento el camino a solas se hace cuesta arriba, aquí me tienes para acompañarte en ese siguiente paso. Puedes consultar mi página de psicoterapia individual en Barcelona o, si lo prefieres, consultar disponibilidad para sesiones de psicoterapia en Girona.

La autora: Lola Sanmartín

Soy psicoterapeuta humanista con más de veinte años acompañando procesos de cambio. Trabajo desde una presencia cercana, integrando Gestalt, mirada sistémica y trabajo emocional para que cada persona pueda comprenderse, reconciliarse con su historia y avanzar con más claridad. Creo en el poder del vínculo terapéutico y en la capacidad de cada ser humano de transformarse cuando se siente visto y sostenido.