No somos perfectos, esto lo sabemos, así como tampoco no existe una relación perfecta, esto solo ocurre en el cine… La pareja es la mejor escuela donde aprender de uno mismo, también es la más difícil, ya que a ninguno de nosotros nos gusta y nos cuesta poder vernos en el “espejo” que el otro, en este caso la pareja, nos muestra de nosotros mismos. Una vez aceptamos, que ni somos perfectos ni tampoco salidos de una película, podemos vivir los conflictos de pareja desde otros caminos como por ejemplo; negociando, pactando, compartiendo emociones, mostrándonos tal y como somos y aprendiendo a escuchar y a estar atentos a lo que nos ocurre, para poder construir unos buenos cimientos, estables y sanos en nuestra relación de pareja.

Ya sabemos también lo complicado que se nos hace en ciertos momentos, que decir, como resolver, como enfrentarnos en esos y tan molestos momentos de conflicto. Por esto, escribo unos pasos que nos pueden servir de guía, para llegar a “entendernos” así como también a entender a nuestr@ compañer@.

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Concretar-te” saber qué te pasa y que quieres expresar

Lo primero es identificar lo que te está sucediendo a ti, de forma individual y luego observa como sucede o afecta también en la relación. Mira lo que te preocupa y lo que te emociona y como esto afecta en la relación. El objetivo es ser claro, directo y concreto cuando se lo expongas a tu pareja. No intentes abarcar todo lo que te preocupa en la misma conversación, mejor limítate a un tema. Expresa cómo te sientes tú, plantéale tu visión, como lo vives tú y muéstrate autentico, vulnerable, no intentes solucionar un malestar sin entrar en tus sentimientos reales, si hay malestar pues hay también dolor, si hay dolor hay vulnerabilidad, si no conseguimos expresarnos desde ahí, aparece la manipulación y los mensajes confusos y si esto ocurre, será difícil el poder mostrar lo que nos preocupa y poder ver al otro, con lo cual, y como consecuencia, dificultoso poder llegar a una solución del malestar que vivimos. Interésate en saber cómo lo vive el otro, que opina y como podéis encontraros en un acuerdo común para ambos.

Los pactos” encontrar vuestro momento para conversar

No todos los momentos son idóneos para tocar temas delicados, es mejor pactar un café si deseas un espacio neutro o en casa, pero sobretodo donde nada o nadie pueda interrumpiros.

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Diseñar” plantear el tema de forma neutral

Especifica de qué se trata lo que te preocupa, abandona cualquier juicio o comentario ofensivo, porque ante un ataque, habrá una defensa y eso no nos va a llevar a buen término, más bien a una guerra. El objetivo es poder plantear el tema honestamente, de forma serena y tratando de abrirte al diálogo. La idea principal es decir como vives tú y que estás viviendo, mostrando tu interés en averiguar cómo lo vive la otra persona y que opina él o ella, ya que lo importante es llegar a un acuerdo en el que ambos os beneficiéis.

Intenta no acusar y juzgar al otro, no le digas cosas hirientes ni tampoco lo menosprecies. Plantea tu tema siempre hablando de ti, para ello puedes empezar por cuestionarte lo siguiente: ¿Qué siento? ¿Cómo lo estoy viviendo, percibiendo? Precisa lo que a ti te pasa comenzando empezando las frases con un: “yo necesito”, “yo siento”, “yo pienso”, “a mí me pasa”, “a mí me ocurre”, etc…

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Dialogar” Abrir la una conversación de a dos.

Es decisivo que la demanda no se convierta en un monólogo, ni tampoco en una exigencia hacia el otro. Ambos tenéis derecho de exponer lo que sentís, lo que veis, como lo vivís y qué soluciones creéis posibles y realizables para resolver el problema. Si en la conversación no conseguimos expresar lo que deseamos, ya sea porque alguna emoción aparece, frustración, enfado o tristeza, permitámonos ese espacio, eso sí, sin ataques, provocaciones ni ofensas mutas. Si vemos que esto no es posible, podemos retomar el dialogo en otro momento. Si nos resulta muy difícil hablar cara a cara o porque nos avergüenza, o bien porque que los nervios se ponen de manifiesto y no nos permiten decir lo que queremos, podemos buscar otra alternativa, como por ejemplo, escribir una carta.

Recuerda que cada persona es única y también cada relación de pareja es única, con sus propios retos, dudas y problemas. Lo esencial es saber que todo tiene solución si existe interés por llegar a un compromiso común. No vale tratar de tener la razón al precio que sea, y si vale, el compartir, el aprender, el respeto, el cariño, el poder crecer. Y por supuesto, si veis que no podéis solos, buscad un terapeuta de pareja.

 

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