Te necesito

Podemos llamar dependiente emocional a la persona que “necesita” a otra persona.
Esta “necesidad” se desarrolla aprisionándose intensamente a una relación de pareja. Esta necesidad implica a establecer un vínculo de sumisión e idealización con respecto al otro, situando la relación por encima de todo, y excluyéndose a sí mismo, a su trabajo y a su propia vida, en muchos casos. Una persona dependiente se cree, inconscientemente, de que no puede haber nada que se interponga entre él /ella y su pareja, y cuando esto ocurre, la persona va dejando poco a poco su vida para estar más tiempo con su compañer@, hasta que prácticamente se convierte en su sombra. Pueden incluso renunciar a sus propias necesidades para adaptarse a las necesidades y anhelos del otro, pueden abandonar a sus amigos, hobbies, familia de origen, etc., hasta llegar a poder casi anularse a sí mismos. De hecho, al vivir tan pendientes de la otra persona, dejan de saber con claridad que necesitan ellos mismos, es decir, se anulan.

Una persona dependiente no soporta la soledad y siente un constante miedo al abandono, convirtiéndose así en un adicto al amor y al sufrimiento. La mera posibilidad de que su relación pueda acabar en ruptura, les hace depender aún más, ya que no comprenden su vida en soledad y esto se puede convertir en un gran vacío, buscando a alguien que sustituya su desamor y/o aferrándose a la actual relación y a cualquier precio o volviendo a repetir el patrón de enganche en una nueva relación y a quien de nuevo idealizan como forma de compensación a su dolor de posible perdida, vacío y baja autoestima. Estas relaciones suelen ser muy dolorosas y de sufrimiento, de celos, de mantener roles de hacer de cuidador y controlador del otro, de salvadores y salvados, de dadores incondicionales y un largo etc. Suelen ser personas con baja autoestima y con una concepción bastante negativa sobre sí misma, cuya vida gira alrededor de su pareja, y con tendencia a un comportamiento repetitivo en casi todas las relaciones amorosas, invirtiendo mucho esfuerzo en la relación, en algunos casos incluso permitiendo la humillación, la desvalorización, o siendo compulsivos al control, y otros síntomas de menosprecio por sí mismos.

Dependencia emocional

De hecho todos, cuando establecemos una relación de pareja sentimos una cierta dependencia hacia la otra persona, la solemos echar de menos cuando no está y nadie desea perder la relación y al otro y mucho menos si estamos enamorados. Esto es de lo más normal y no supone ningún problema; el problema surge cuando esa necesidad es tan intensa, cando existe tanto miedo al abandono y a la pérdida, que es tal la necesidad de que el otro no se vaya, le quiera y le demuestre una y otra vez cuanto le ama y que nunca se marchará, que se convierte en una especie de adicto al “amor” creando problemas en la relación y ahogando a la pareja y como no, temiendo obviamente a una posible ruptura. Hay personas que se sienten incapaces de romper una relación y puede ser terrorífico pensar en la posibilidad de vivir el “síndrome de abstinencia” que pueden sufrir si rompe con la relación, con lo cual se le hace totalmente imposible esa posibilidad.


Algunas de las causas de la dependencia emocional aparecen por haber vivido relaciones familiares carentes de afectividad, han podido ser personas que han sufrido abandonos infantiles, físicos o emocionales, maltrato familiar, abusos, etc. Estas causas han podido crear un gran vacío afectivo y que les hace buscar una y otra vez poder llenar este vacío a través de las relaciones, intentando compensar estas carencias, ya que su necesidad más buscada es sentirse amados.



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El problema empieza que al necesitar a alguien de una manera tan desesperada, solo logran atraer a sus vidas a personas que les hacen sufrir. Y que como consecuencia, se inicia un círculo repetitivo de este patrón de relaciones abusivas e insatisfactorias, haciendo que su autoestima caiga aún más y que sus carencias afectivas aumenten. Buscan parejas con un perfil determinado, normalmente alguien distante afectivamente, a veces hostil, posesivo o conflictivo. O tal vez eligen a una persona con problemas, otra persona frágil con el que el dependiente se identifica, vulnerable a otras dependencias, produciéndose igualmente una relación desequilibrada con ella por la que se intenta cuidar a dicha persona.

Las personas con esta problemática necesitan aprender formas más sanas de relacionarse, de aumentar su autoestima, y de aprender a poder estar solos sin la necesidad de llenar el vacío inmerso en una relación de sufrimiento. Conocerse a sí mismos, volver a recuperar su vida, y aprender a reconstruir una vida autónoma. Todo esto es posible con la ayuda de un profesional y recuperando su autoestima.

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